¿QUÉ TENEMOS PARA OFRECER AL MUNDO?


Todos los días nos levantamos para ir a trabajar, algunos porque les gusta, otros porque les toca, pero indistintamente de la razón, sería interesante saber cuántas personas se han preguntado alguna vez: ¿Cuál es el valor agregado que ofrezco en mi trabajo?

Es una pregunta difícil, en cuanto esperamos que exista una necesidad en las empresas para que nos contraten, pero si lo miramos desde el punto de vista de un intrapreneur (emprendedor al interior de una empresa) o un emprendedor, encontraríamos que esta pregunta cobra un sentido diferente; nos hace reflexionar y darnos cuenta que nosotros mismos podemos mostrar esa utilidad o la necesidad que tienen las empresas de contratar un profesional como nosotros, o de hallar una necesidad en nuestra sociedad que pueda ser satisfecha si otorgamos ese bien o servicio.

Podemos crear una conexión real en el contexto en el que vivimos, es decir, mostrar para qué sirve nuestro trabajo y de esta manera encontrar las empresas o clientes que están dispuesto a pagarnos por ello.

En este punto, se trata ya no solo de haber encontrado lo que le apasiona y el talento que tiene, sino también de explorar y encontrar para qué sirve, a quién le puede servir, quién lo hace y cómo lo hace, aquello en lo que queremos desempeñarnos.

LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS


A veces pensamos que la carrera que escogimos y que finalmente estudiamos, definirá nuestro rumbo laboral. Pues le tengo noticias… ¡No necesariamente! Conozco matemáticos que ahora se dedican a la repostería, administradores que prefirieron ser fotógrafos, diseñadores gráficos que ahora son administradores e incluso ingenieros químicos que ahora son docentes en colegios. Así que lo que estudiemos es simplemente una profesión, pero no necesariamente una carrera.

En ocasiones nos dejamos llevar por lo que nos apasiona e incluso escogemos qué estudiar, basándonos en este único aspecto y como dijimos en el artículo anterior, nos esforzamos y sacrificamos por ello, pero no precisamente logramos los resultados que deseamos, y es así como nos frustramos.

Olvidamos que además de la pasión, es necesario tener talento para aquello que hemos escogido. Por eso, recuerde: “Sus experiencias y el conocimiento que tiene ya le han dado campo ganado”, devuélvase a tiempos más antiguos y lea “La Parábola de los talentos” (Mateo 25:14–30) . Conocernos y encontrar todas aquellas vivencias que han hecho de nosotros quienes somos ahora (sin importar en qué momento de su vida esté, ¡NUNCA es tarde!), nos dan la capacidad de descubrir nuestras competencias, sumado a esto, lo que hemos estudiado y la preparación que hemos tenido nos permiten descubrir nuestros talentos.

Todo empieza a ser como una melodía, empezará a encontrar las cosas que sabe hacer (conocimiento), aquello que puede hacer (competencias blandas) y usted qué es (sus valores); refuerce todo esto, preguntándole a su entorno y se sorprenderá de todas aquellas cosas de las cuales usted no sabía de usted mismo, o más bien no se había dado cuenta.

ESTÁ DE MODA SER FELIZ


Dentro del discurso moderno de todo coach siempre están las mismas palabras: “usted vino a ser feliz” o “haga lo que le hace feliz”. De esta manera, además de generar una presión y a la vez frustración constante de algo que en el fondo ya sabemos, se confunde la pasión con la felicidad.

Pero entonces… ¿Cuál es la diferencia entre felicidad y pasión? Por un lado, conciba que usted es un ser humano y que estar feliz constantemente no es algo que vaya a suceder. Todos somos diferentes y todos los días son distintos, por ello no podemos pretender tener siempre una sonrisa, a veces las emociones juegan con nosotros, sin que ello sea necesariamente malo o bueno o defina si algo nos hace o no felices. Una vez haya interiorizado esto, aparecerá un concepto aún más poderoso “la plenitud”, en donde entenderá porqué está feliz, triste o molesto, entre otros estados de ánimo.

Cuando logre interpretar de donde vienen sus emociones, descubrirá que en su vida hay cosas que no le gustan y otras que realmente le encantan, es ahí donde la palabra “pasión” que viene del latín Pasio (sufrimiento) cobra un significado. Entenderá el propósito para lo que hace y se esforzará por ello, sin importar los sacrificios que deba hacer para lograrlo, pero estoy seguro de que lo disfrutará tanto que deseará levantarse todos los días para hacerlo.

¿Alguna vez ha hecho algo que le guste tanto, que no le importe nada más que lo que está realizando? Si es así, ¡bienvenido, ha descubierto lo que le apasiona!

TODO POR UN PROPÓSITO


Cuando éramos pequeños, si alguien nos preguntaba qué queríamos ser cuando grandes, teníamos clara la respuesta: bombero, médico, profesora, etc; infinidad de profesiones que simplemente veíamos y anhelábamos desempeñar y que incluso, dentro de nuestros juegos las interpretábamos.

Sin embargo, una vez nos convertimos en adultos, pareciera que olvidáramos, aquello que de niño soñábamos. Hoy en día, es muy raro el caso de aquel que todos lo días se levanta pensando: Me encanta mi trabajo. La mayoría, al contrario, lucha contra el reloj y las cobijas e incluso algunos se deprimen desde el domingo a las 6 p.m., porque deben ir a trabajar al otro día; lo hacen simplemente por recibir una remuneración. Pero… ¿qué diferencia aquellas personas que se levantan con ánimo para ir a trabajar, de aquellas que ni siquiera quieren abrir los ojos? La respuesta es simple: trabajan en lo que les gusta, no en lo que les toca.

Cuando trabajamos por un propósito más allá del dinero (sin decir que el salario no es importante), nos esforzamos más, nos involucramos más y nos preocupamos por hacer las cosas lo mejor posible, no consideramos que sea un castigo o una obligación. Nos damos la oportunidad de destacarnos, de convertirnos en intrapreneur (emprendedores al interior de las empresas) o porque no en emprendedores; ¿Quién no quisiera tener la sensación de estar desarrollándose profesionalmente y además ofrecer un excelente servicio a la sociedad?

Todo lo anterior, suena maravilloso, pero estoy seguro de que ahora usted se estará preguntando: ¿Cómo puedo descubrir lo que me gusta? ¡Solo usted lo sabe! Sus experiencias y el conocimiento que tiene ya le han dado campo ganado, ahora es cuestión de que salir al mundo a descubrir. No sin antes, tener claros tres parámetros:  pasión, talento y servicio; sin ellos, esa exploración sería desordenada y sin sentido.