Debería pagar mis deudas o seguir mis sueños


Una pregunta que siempre me hacen es “¿Debería seguir mis sueños?” y la respuesta que les doy (obvia) es SI!!!!

El problema viene cuando algunos se vuelven clientes y vemos con más detalle el contexto.

Muchos tienen una deuda grande (Estudio o carro o malos manejos financieros – Casa no cuento porque si no tuviera esa deuda, probablemente estaría pagando arriendo). Odian su trabajo y quieren arriesgarse a salir a montar su sueño.

¡Y ahí es cuando les digo NO!!!!!

Hoy en día una de las cosas más valiosas es la libertad financiera. Estas personas no tienen la libertad para hacer lo que les gusta porque tienen obligaciones. No se pueden aventurar hacia lo desconocido, porque no tienen un colchón financiero. Es más, esas deudas hacen que la presión financiera para obtener resultados económicos haga que el negocio no ande…

La respuesta a seguir sus sueños siempre es SI! La diferencia es según su disciplina financiera si es ya o cuando pueda. Lastimosamente, para muchos, nunca llegan a tener el juicio suficiente para estar en condiciones de arriesgase.

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Cambiemos la pregunta ¿en que trabaja?


En vez de preguntar “¿en que trabaja?”  qué tal si preguntamos “¿cómo le está sirviendo a la humanidad?”

Hágasela a usted mismo.

Este cambio de pregunta es poderoso. Muchos no sabrán como contestar, o lo peor, no tendrán respuesta. Es cuando se dan cuenta que simplemente trabajan por dinero.

Lo paradójico es que los que sí tienen una respuesta clara, normalmente son multi-millonarios.

Y usted ¿Cómo les está sirviendo a la humanidad?

Mi jefe es grosero ¿debería renunciar?


¡CLARO QUE SI!!!!

Usted es la que decide que es lo que se aguanta. Si su jefe es un patán, usted es la que decide quedarse con él o no.

Lo que si debe tener en cuenta es ser lo suficientemente inteligente para hacerlo bien.

Por ejemplo, no salir a renunciar de una vez, sino establecer una excelente estrategia de búsqueda y renunciar cuando tenga firmado un nuevo contrato.

“pero a mí me gusta la empresa donde estoy”, pues bueno, busque su nueva oportunidad en esa empresa y preséntese a otros jefes y a recursos humanos buscando una nueva oportunidad. Hágalo muy hábilmente para no antagonizar más a su actual jefe.

Recuerde, nosotros no somos de malas por los lugares que estamos. Si no nos gusta, es más por las malas decisiones que tomamos.

Pensamientos y deseos ocultos determinan donde termina


No nos damos cuenta, pero nosotros somos nuestro peor enemigo.

 

Muchas veces no logramos lo que queremos porque tenemos pensamientos ocultos, imperceptibles, que bloquean nuestro progreso.

“Ojalá no me den el proyecto, que cantidad de trabajo me tocaría hacer”

“Si me dan la beca, me tocaría renunciar y me da miedo”

Esos pensamientos nacen siempre del miedo. Y ese miedo, viene del miedo al cambio, de modificar lo que conocemos, por bueno o malo que sea, es lo que conocemos.

Esta vida es de valientes. Reconozcamos lo malo que nos decimos y contrarrestémoslo con un cambio en pensamiento:

“Si me gano el proyecto, va a ser duro, pero le ponemos el hombro” (Yo sé que debería poner “cuando me gane el proyecto” – pero a mi ese positivismo para mi es indiferente… yo sé que no es igual, y es tema para otro día.)

“Ojalá me den la beca, quien sabe que venga, pero bienvenido sea.”

 

¡Cambie el chip!