Aparte del 2do capitulo “Metas”


Todo el mundo tiene un Everest. El Everest es una analogía común para las metas, sobre todo para aquella meta grande que tenemos en nuestra vida. ¿Cuál es su Everest? ¿Cuál es su meta grande de vida? ¿Podríamos llamarlo propósito?

El Everest se utiliza como analogía por una sencilla razón: Si usted dibuja una flecha para representar el progreso que ha hecho hacia una meta, ¿hacia dónde la dirige? ¿Hacia abajo? Siempre hacia arriba es la señal de progreso en una meta, y no hay lugar más alto en el mundo que el Everest. Es lo más alto que usted podría llegar.

Vuelva a pensar en su Everest. Cierre los ojos por 5 segundos y visualícelo. ¿Cuántos caminos tiene el Everest para llegar a la cima? Por lo menos 3, dependiendo de la época del año. Sin embargo, para nuestras metas muchas veces nos encerramos a que si no es por este camino no se puede, como somos de tercos.

Por otro lado, ¿sabe cuántos años de preparación necesita una persona para poder escalar el Everest? Estoy seguro que diría 1 – 2 años, máximo 5. Pirry, tengo entendido, subió con un entrenamiento de 5 años, lamentablemente no lo logro. Una persona necesita un entrenamiento de 15 años para poder tener un ascenso exitoso. Es una meta que lleva una inversión alta, de mucho tiempo y esfuerzo. Es una meta de vida.

Y así son las metas grandes, esas son las que valen la pena. No son cosas que consigue uno de un día para otro. Lastimosamente, como la sociedad de hoy en día quiere éxitos temprano y todo ya. La influencia de la cultura de reggaetón nos lleva a pensar que si no tenemos todo para los 25 años somos unos fracasados.

Si les contara de todos los amigos contemporáneos que están en la crisis de los 30 “Yo pensé que ya tendría… que ya sería… etc.”

Entonces viene la pregunta: Si nada cambiara en su vida en los próximos 5 años, ¿estaría eso bien? Me imagino si está leyendo esto es porque quiere un cambio y la respuesta debería ser un resonante “NO”.

¿Entonces? ¿Que está esperando? “El momento apropiado”… Hay gente que se queda toda la vida esperando el momento apropiado. En ningún momento las estrellas se van a alinear para su conveniencia. Los momentos apropiados no llegan, se construyen. ¿Qué está haciendo ahora para generarlo? El momento apropiado es el que uno decida empezar, sea como se viera. Es nuestra decisión.

“Estoy esperando una señal de Dios…” Hace mucho tiempo que no vemos una zarza ardiente y por milenios los seres humanos han querido ver lo que quieren como señales de Dios (Muy peligroso). Me recuerda a un cuento que me conto mi abuelo cuando era pequeño:

“El pueblo se estaba inundando y la defensa civil vino con buses a recoger a todo el mundo. Todos se subieron a los buses excepto un anciano que se quedó en su casa. Cuando un joven de la defensa civil se acercó a él, el anciano le dijo ‘Joven, no sea imprudente, yo le pedí a Dios que me salvara y el me salvara. No ve que yo soy el más fiel y piadoso de este pueblo. Dios me salvara’. El joven arranco.

El agua estaba llegando al segundo piso de la casa y los socorristas llegaron en una lancha por el anciano. Este los echo diciendo ‘Esta ustedes insultando a Dios, ¿es que acaso no tienen Fe? Yo le pedí a Dios que me salvara y él lo hará, por favor váyanse.’ Efectivamente se fueron.

Por último, el agua seguía subiendo y el anciano estaba sentado en el techo de la casa. La defensa civil llego en un helicóptero queriendo salvar al anciano. El viejo no se quería, decía ‘váyanse y yo les mostrare que Dios me salvara, no ve que se lo he pedido y él nunca me niega mis plegarias’.

Efectivamente, el anciano murió ahogado y llegando al cielo, muy bravo, fue directo a ver a Dios. ‘Dios, como es posible que me hayas dejado ahogar, yo que fui tan bueno y tú que nunca me negaste nada’. Dios le contesto: ‘¿De qué hablas? Si cuando me pediste ayuda te envié un bus, una lancha y hasta un helicóptero’. ”

Nosotros esperamos que las cosas lleguen con nuestro nombre impreso en ellas. Queremos que se vea claro que es para nosotros. Sin embargo, todo lo que necesitamos lo tenemos con abundancia a nuestro alrededor, el problema es que no queremos verlo como de nosotros, no le damos el valor que se merece.

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Acerca de 48diascolombia

Representante 48 Dias para Colombia (www.48dias.com.co) Experiencia en Gestión Humana desde el 2005 Coach Laboral (Certified 48 Days Endorsed Coach) Profesor Universidad Externado de Colombia Conferencias en: Uniandinos, elempleo.com, CAFAM, Externado
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