La vida es como una película


Imagínese que su vida fuera una película. ¿Cuál seria su papel? Seria de protagonista, o la imagen que tiene en la cabeza es de otra persona. Seria el director u otra persona esta dirigiendo su película.

¿Que tipo de película seria? ¿Qué genero? Seria comedia, seria drama, acción o un documental

¿Le gusta la película? ¿La vería? ¿La recomendaría?

Si tuviera la oportunidad de hacer los libretos, ¿Cómo serian los próximos capítulos de su película?

Póngase en la silla de director.

Estas son las reflexiones que nos deja Don Miller.

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“hacer lo correcto vs hacer lo que quiero”


Un dilema que siempre aparece, desde el comienzo de nuestras vida. En una sociedad que nos ensenna que en la vida hay que tomar decisiones difíciles, la gran mayoría de esas “decisiones” esta entre hacer lo que quiero y lo que es correcto.

Obviamente, sin entrar en el área de la moral y la ética, hay cosas que puede que uno quiera hacer, pero que definitivamente no son correctas. Sin emabrgo, existen algunas decisiones que no trasgreden la ley, la ética, ni la moral, pero son enmarcadas dentro de la eterna lucha entre lo que es “correcto” y lo que quiero hacer.

Normalmente, este fenómeno se presenta en el mundo laboral. “quiero hacer (o ser) algo, pero TENGO que ser esto.” Esto lo hacemos dentro de la cortina de “responsabilidad” (tenemos que ser responsables). ¿Desde cuando “ser responsable” es sinónimo de ser infeliz? ¿es que acaso no podemos ahcer lo que nos gusta Y ser responsables? ¿Por qué siempre planteamos las decisiones en el esquema de O? (es esto O aquello) ¿por qué no  puede ser una esquema de Y? (Esto Y aquello).

Muchas veces, hacer lo correcto muchas es simplemente lo que otras personas quieren que hagamos y lo ponen como norma. Nosotros compramos esa percepción y la vemos como ley.

Necesitamos ver lo que nosotros queremos hacer y encontrar la forma de ser responsable.

Hacer lo correcto no quiere decir que no haga lo que desea.

¿Que habilidades describir en la hoja de vida?


Hay una gran dificultad a la hora de expresar nuestras habilidades en la hoja de vía. No sabemos que poner, primero, porque no sabemos como decirlas; segundo, si la definición que le doy a la habilidad es apropiada o no. Después de esto solo queda rezar que la persona que esta leyendo la hoja de vida entienda la fortaleza y la relacione a lo que esta buscando

Por otro lado, y aun más importante, necesita que las habilidades que describa le permitan aparecer  en las búsquedas que hacen los portales y los sistemas de las empresas.

Sin embargo, hoy en día es fácil. LinkedIn tiene una función dentro de la edición de su perfil donde usted ingresa sus habilidades. Al iniciar a escribir, el sistema completa lo que esta escribiendo y si le da clic, le muestra la definición y otras personas que compartan la habilidad.

Esto estandariza la forma como decimos y aparecen las habilidades.

Si quiere escribir con seguridad sus habilidades, escríbalas primero en linkedIn y tráigalas a su hoja de vida.

“No tengo plata para arrancar mi negocio”


Es una queja muy común. ¿Como vamos a empezar un emprendimiento si no tenemos capital? Es obvio, ¿o no? ¿Realmente necesitamos tener millones para empezar?

No estoy diciendo que el capital de inversión no sea importante. Lo que manifiesto es que para empezar no necesitamos tanto capital. Claro, hay negocios que requieren mucho capital de entrada, pero la gran mayoría no.

Lo que no entendemos es que podemos empezar pequeño y ser creativos en la forma como lo desarrollamos. Si queremos tener un restaurante, porque no iniciamos haciendo catering a amigos desde la casa.

Tengo un ejemplo muy claro de una persona que tomo nuestro taller de Herramientas y estrategias para encontrar trabajo; ella quería enseñar yoga y nunca había arrancado porque no tenía la plata para montar un estudio. Lo que hizo al final fue arrancar con amigos y conocidos en su casa. Hoy en día, sigue en su casa, pero ya tiene una clientela estable y diversa. En cualquier momento abre su estudio.

Y ese es el problema, nos concentramos en lo que NO tenemos y perdemos de vista lo que SI tenemos. Por eso es que no empezamos.

Por otro lado, nuestros estándares para comenzar un negocio están distorsionados. ¿Quién dijo que usted necesitaba una oficina lujosa y costosa? ¿Quién dijo que tenía que estar en el mejor lugar de la ciudad? ¿Quién le dijo que tenía que comprarse una carro último modelo para empezar su negocio? El peor, ¿Quién dijo que se lo gastara en mantenerse? Sin embargo, en eso es en lo que lo gastan la mayoría de emprendedores.

Es el error más común al iniciar un negocio. Los pocos recursos que se tienen se gastan en rubros que no le generan valor agrado al negocio. Deberían gastarse en publicidad, atención al cliente, etc.

La percepción de falta de dinero no es más que eso, una percepción. Porque, al arrancar, ¿los millonarios de hoy tenían recursos? NO, tenían creatividad y persistencia.

La falta de conocimiento no se soluciona en la universidad


La segunda razón por la cual no somos millonarios es porque no tenemos suficiente conocimiento.

A primera vista, lo primero que se nos ocurre es que no hemos estudiado lo suficiente. Obviamente hay un elemento de tecnicidad y habilidades importante, que si no aprendemos en la universidad, no podemos llegar a realizar. Sin embargo, este no es el caso normal.

Hay un alto número de millonarios que no fueron a la universidad. ¿Entonces? Y muchos de nosotros, que no somos millonarios, hemos ido a la universidad (en demasía en algunos casos).

La falta de conocimiento que existe es de del mercado, de las oportunidades y, sobretodo, del recursos. Muchos emprendimientos fallan ya que el emprendedor no hizo la tarea. Es decir, no hizo su “due diligence”: no reviso investigo el mercado, la competencia, los riesgos, etc. Simplemente, monto su restaurante, saco su línea de productos, sin saber si a alguien le interesaba, o si había otro producto igual, hecho a escala industrial que costaba una decima parte de su precio. El problema es que no hizo la tarea.

Muchos no se dan cuenta de las oportunidades que están a su alrededor. Hoy en día vivimos una paradoja: Tenemos la herramientas para estar conectados globalmente, pero es cuando mas desconectados estamos localmente. Al desconectarnos de nuestro entorno, no nos damos cuenta de las necesidades y oportunidades que hay a nuestro alrededor. Al no poner atención, las oportunidades pasan por nuestro lado…

Por último, y muy atado a la siguiente razón, es la falta de conocimiento de los recursos que tenemos a nuestro alrededor. Al no tener claro nuestro norte, o nuestro proyecto, no sabemos los requerimientos que tienen los mismos. Al no tener un plan trazado, no sabemos los recursos que necesitamos para comenzar. Lo más probable es que tengamos todo lo necesario al frente de nosotros, pero como no lo dibujamos, no reconocemos los recursos que están a nuestra disposición.

No necesitamos ser iluminados, solo informados.

El miedo al fracaso es el mayo ladrón de oportunidades


Cuando le tenemos miedo al fracaso, quedamos inmóviles. El miedo genera parálisis y esa inacción es muy costosa. ¿Cuántas oportunidades hemos perdido por culpa del miedo?

Franklin Delano Roosevelt decía “Lo único a lo que le debemos tener miedo es al miedo en sí”. Las personas que tienen miedo al fracaso prefieren la seguridad. El paso más seguro es no dar ningún paso. Hoy en día no nos podemos dar el lujo de no movernos, porque nos mueven. La gran diferencia es que tuvimos la oportunidad de decidir hacia donde nos queríamos mover, pero al quedarnos quietos, otros decidieron por nosotros.

Este mundo es de los valientes. Los que se atreven, así puedan caer en un fracaso, pero por lo menos están haciendo. El que no hace NUNCA lo va a lograr. Si una persona fracasa y aprende de su fracaso, está mucho más cerca del éxito. La próxima vez que se arriesgue lo va a hacer mejor, así hasta que lo logra.

Si quiere ser un fracasado, quédese quieto, seguro. Si quiere ser exitoso, prepárese para fracasar, aprender y ganar.

¿Por qué no somos millonarios?


Ser millonario es una de las metas más comunes que existen entre los humanos. Para algunos es la meta principal, por la cual estudian y se esfuerzan trabajando. Para otros no es la principal, pero si es un objetivo importante, no lo neguemos. Algunos no lo llaman “ser millonario”, lo llaman mas “tener seguridad financiera”, la tranquilidad de poderse ir a dormir sin deudas y con todas las necesidades mundanas satisfechas.

Teniendo claro que muchos queremos ser millonarios, me sorprende que nuestro direccionamiento no sea el adecuado. La gran mayoría de personas ven la forma de ser millonarios a través de la fama, los deportes y la invención. Otros buscan llegar a esta meta trabajando en compañías, esperando que algún día lleguen a una posición donde el sueldo les permita ser millonarios. No podríamos estar más equivocados.

Lo digo porque en el ultimo podcast de Dan Miller, el entrego unas cifras me sorprendieron. Hablaba de la composición de los millonarios según a lo que se dedican. El estudio mostraba que el 74% de los millonarios eran personas que tenían su propio negocio, es decir, que eran independientes (¡74%!). 10% de los millonarios son altos ejecutivos, personas como el CEO de SabMiller o Ecopetrol. 10% son profesionales especializados como médicos y abogados, que son pagados por horas, pero su experticia da para que sea una hora muy costosa. 5% son inversionistas de capital, rentistas o especuladores. Solo el 1% de los millonarios son artistas, famosos, deportistas o inventores (Solo el 1%).

¿Entonces? La cifras no mienten, si quiere ser millonario dedíquese a desarrollar su emprendimiento. Es mas, todos tenemos una idea para desarrollar. El obstáculo para ser millonarios ya esta en uno.

Dan Miller habla de 3 obstáculos claros a la hora de desarrollar un emprendimiento: Miedo al fracaso, falta de conocimiento y percepción de falta de plata.

En los siguientes 3 blogs voy a hablar de cada uno.