¿Por qué me pasan estas cosas a mí?


¿Por qué me pasan estas cosas a mí?

Es una pregunta que se hace la gente en momentos desesperados. Ya sea por una calamidad o porque perdió su trabajo. Siempre está la pregunta de “¿Qué hice para merecer esto?”. Y es obvio, si lo vemos desde la perspectiva de que es una maldición.

La verdad, no sabemos. Muchas cosas “malas” que nos pasan en la vida son realmente bendiciones disfrazadas: Que al tiempo se revelan como algo muy bueno. Ejemplos hay millones: La persona que perdió su empleo  y gracias a eso, salió y creó su propia empresa rentable. El novio que se perdió, para encontrar el amor de su vida, etc.

Hay un viejo cuento chino, que volví a leer ayer en el blog de Dan Miller, que dice así:

Había una vez un anciano muy pobre que tenía un caballo blanco que era la envidia del pueblo. Una mañana, el anciano amaneció y no encontró su caballo. La gente del pueblo le dijo: “anciano, que desdichado eres, lo único que tenias era ese caballo y ahora no está”. A lo que el anciano respondió: “no se apresuren, lo único que sé es que mi caballo no está, es muy temprano para saber si es bueno o malo”.

Al poco tiempo, regreso el caballo y traía consigo una manada de caballos salvajes. La gente le dijo: “anciano, estabas en lo cierto, fue una bendición. Antes tenias un caballo, ahora tienes muchos”. El anciano les volvió a decir: “lo único que sé es que mi caballo regreso con otros, no sé si es bueno o malo, es muy temprano para eso”.

El único hijo del anciano comenzó a amaestrar a los caballos salvajes. En el proceso, cayo del un caballo y se rompió las dos piernas. La gente le dijo: “Viejo desdichado, solo tenias a tu hijo para ayudarte y por culpa de esos caballo ya no podrá mas, que terrible maldición”. El anciano respondió: “Ustedes se adelantan mucho, toman juicios sin ver el cuadro completo. Sí, mi hijo se fracturo, pero no sé si es bueno o malo, solo es”.

Al poco tiempo, inicio una guerra contra un país vecino. Todos los jóvenes del pueblo fueron enviados a luchar y morir por su país. La gente llorando le dijo al anciano: “Tenias razón, que afortunado eres, tu hijo no ha sido llevado a la guerra”. El anciano, una vez más les dijo: “es muy temprano, no sé si es bueno o malo, solo es”.

Es una de mis historias favoritas. Recuérdela cada vez que crea que le ha caído una maldición. No tenemos la capacidad de adivinar el futuro, por ende, no sabemos si es bueno o malo. Sencillamente es.

Si quiere oír mas historias, acompáñenos el miércoles 18 en nuestra conferencia “¿Cómo encontrar trabajo?”. Más información en http://www.48dias.com.co/

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