LA CEREZA SOBRE EL PASTEL


Todas las técnicas propuestas son efectivas, pero la cereza sobre el pastel que hará imposible sabotear su objetivo requiere de acompañamiento. Una vez ha escogido un objetivo, lo ha dividido en actividades más pequeñas, ha establecido fecha y hora para realizarlas y además ha adquirido un calendario para marcar el cumplimiento de cada una de ellas, será importante que encuentre un amigo, conocido u otra persona que también este dispuesta a seguir estas técnicas para el logro de sus sueños.

Prográmese una cita con aquella persona con la que haya acordado, el compromiso le hará actuar. Cuando establecemos un encuentro con alguien, nos es más difícil incumplir. Encontrar un compañero o amigo que tenga la misma intención de lograr una meta propia y de comprometerse a reunirse para lograrlo, le generará mayor sentido de responsabilidad y por lo tanto le ayudará a estar más cerca de su objetivo.

Todas estas técnicas, son acciones certeras para generar constancia, evitar el autosabotaje y ayudarle a cumplir cada uno de sus propósitos. Seguirlas le requerirá de esfuerzo, trabajo y paciencia, pero al final le dará satisfacción por lo logrado.
¿Qué espera para planear, programar y sobre todo hacer realidad sus objetivos este 2019?

NO DEJES PARA MAÑANA LO QUE PUEDES HACER HOY


La mente es un elemento tan poderoso en nuestro cuerpo que nos puede ayudar a lograr cosas tan grandes e inimaginables, como también puede impedirnos ser tan exitosos como quisiéramos. Solo nosotros mismos somos capaces de dominarla. Para ello, existen técnicas que nos ayudan a salir de ese estado de sabotaje, que en ocasiones no nos dejan avanzar.

En el artículo anterior, hablamos de una de ellas, la descomposición. La fragmentación de nuestro proyecto en pequeñas actividades que nos lleven a cumplir a cabalidad ese objetivo más grande. No obstante, de nada sirve tener tareas que sean más sencillas de alcanzar, si todo el tiempo tenemos la intención de iniciarla, pero las postergamos constantemente, lo que usualmente llamamos, procrastinación.

“Usted mismo se lava el cerebro para creer que alguna otra actividad es repentinamente más importante y, por lo tanto, no debe comenzar a trabajar en su objetivo”.  Al Pittampalli

¿Cómo evitar ser saboteado por su mente? Utilice la técnica de intención de implementación para cambiar esos trucos sucios que le juega su subconsciente, e inmediatamente instale automáticamente estas dos preguntas: ¿cuándo y dónde iniciaré mi proyecto?

Poner una fecha exacta, una hora, en últimas un momento específico, lo programará para cumplir cada una de las actividades propuestas; será una cita con usted mismo. Esto le dará un inicio y un final y a realizar cada tarea de manera automática, a medida que va pasando el tiempo. En la medida en que avance y cumpla con sus propias fechas, le dará la sensación de estar más cerca de cumplir su objetivo.

HAGA SU OBJETIVO MÁS ATRACTIVO PARA SU MENTE


Julián tiene un amigo que se llama Andrés. Andrés es un ingeniero industrial súper enérgico, siempre está alegre y le encuentra el lado bueno a todo, sin embargo, cada vez que se reúne con Julián, tiene un proyecto nuevo. Esta vez, Andrés llegó a su encuentro emocionadísimo porque tiene un emprendimiento en sus manos, pero cuando Julián le pregunta por el proyecto anterior, Andrés responde: No, lo intenté, pero no lo logré o simplemente cambia el tema, enfocándose en esa nueva idea.

Este escenario se repite cada vez que se ven. Esto ha hecho, que Julián piense que su amigo Andrés, a pesar de ser una muy buena persona, sea inconsistente con sus proyectos y los abandone sin siquiera persistir. Pero ¿Qué se interpone en el camino de Andrés que no lo deja lograr sus objetivos? La respuesta es sencilla: sus emociones.

Muchas veces, encontramos objetivos claros, medibles e incluso alcanzables, pero al ser a largo plazo, nuestra mente nos juega sucio. Pensamos que nunca los vamos a lograr, que seguramente no nos los hemos planteado de manera correcta, o incluso hay personas que llegan a pensar que no son lo bastante buenos o que no lo merecen. Por lo tanto, desisten rápidamente, sin siquiera insistir lo suficiente. Lo invito a erradicar esos pensamientos, a no dejar que su mente perezosa lo haga desistir de su objetivo.

¿Cómo? Aunque sus objetivos sean grandes, usted puede ser diplomático con su mente y utilizar la técnica de la descomposición. ¿Alguna vez ha tenido un postre tan grande que, si se lo come todo en un solo día, seguro se va a indigestar? Lo mismo pasa con nuestros objetivos, a veces son tan grandes que solo basta en pensar en ellos para no querer hacerlos. Cuando partimos nuestros proyectos en pequeñas tareas, entendemos que la realización de cada una de ellas nos llevará al éxito. Es una travesura sencilla que le jugamos a nuestra mente, le pintamos de manera atractiva lo que queremos y de esta manera, logramos obtener pequeños triunfos, que a la larga, nos ayudarán a seguir insistiendo hasta lograr ese gran objetivo que nos hemos planteado.

No pierda el ojo del objetivo, abandone ese niño insolente y perezoso y enfóquese en el trabajo duro y los pequeños triunfos que seguro lo llevarán a eso tan preciado.

EL ÉXITO RADICA EN PERSISTIR, INSISTIR Y NO DESISTIR


¿Quién no quiere ser exitoso? La definición de éxito es diferente para todos, en algunos casos puede significar encontrar una pareja, como para otros, puede ser un ascenso en el trabajo. Independientemente de cual sea para usted la definición, estoy seguro de que es una búsqueda constante y que cuando ha logrado eso que tanto desea, siempre buscará una nueva meta u objetivo que alcanzar.

Pero ¿Qué determina que una persona sea exitosa y otra no? Es sencillo, aun cuando es necesario tener talentos y descubrir lo que nos gusta para desarrollarlo con pasión, existe un componente más que nos ayuda a llegar o lograr nuestros objetivos. Es tan sencillo como la capacidad que tenemos de perseverar o el empuje que nos lleve a sobrellevar los obstáculos y nos haga persistir ante esa meta que tanto deseamos.

Digamos que su objetivo es bajar cuatro kilos para lograr entrar en ese vestido que vio en una de las tiendas más lujosas de la ciudad. Le encantaría llegar a la fiesta de reencuentro de su colegio luciendo casi como cuando salió del mismo. Para ello, tendrá que trabajar duro, ir al gimnasio a diario, comer menos y más saludable y abstenerse de aquellos dulces con los que constantemente peca. Pareciera una tarea fácil al decirla, pero difícil de desarrollar, sin embargo, es totalmente lograble si usted, persiste, insiste y no desiste.

¡Recuerde! Las personas exitosas, tienen la capacidad de no caer ante la adversidad, de tener fuerza de voluntad y autodeterminación.

 

APRENDAMOS A NO SUCUMBIR Y SALIR VICTORIOSOS


Aun cuando a veces tengamos claro nuestros objetivos, incluso hayamos trazado un camino para llegar a ellos, la vida nos enfrenta a situaciones que muchas veces no nos gustan y que nos pueden llevar a la frustración. Sin embargo, es mejor pensar, que no necesariamente tenemos claro la forma en que llegaremos a lograr eso que tanto anhelamos, pero que, si trabajamos en ello, lograremos el éxito. Es como si viniéramos a este mundo, a medir lo persistentes que somos y la capacidad de adaptarnos a los diferentes escenarios, para seguir con fuerza nuestros sueños.

Es entonces cuando ponemos a prueba nuestra resiliencia. ¿Pero qué significa esta palabra?, en términos sencillos, podríamos decir que es la capacidad que tiene cada persona de reponerse ante los fracasos. No obstante, tiene además un trasfondo que nos lleva a analizar otros aspectos de nosotros mismos, que nos ayudan a ser más resilientes.

Primero, el autoconocimiento. Saber cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, nos ayuda a fortalecer nuestra autoestima, logrando entender cuando necesitamos de la ayuda de los otros y así mismo, siendo empáticos, para entender cuando podemos ayudar a los demás, de tal manera que logremos tener una red de apoyo.

Igualmente, ser positivos, sin vivir constantemente en el pasado o en el futuro, y viviendo con humor las adversidades que en ocasiones enfrentamos, nos ayuda a superar cada una de las circunstancias, de manera que jueguen a nuestro favor o viviéndolas de tal manera que podamos sacarle el mayor provecho posible.

Aprendamos a trabajar cada uno de los aspectos anteriormente descritos, de tal manera que ejercitemos nuestra capacidad de ser resilientes y no perdamos nuestro objetivo, ni sucumbamos ante las adversidades.

CÓMO CUMPLIR MIS SUEÑOS


Sin importar lo que estemos viviendo o lo que tengamos, siempre queremos más. Podría decirse que es una condición del ser humano. Por lo general queremos mejorar y eso está bien, ambicionar un mejor trabajo, soñar con una casa más grande, una relación que nos haga sentir más felices, etc. Todo aquello que nos genere una realización como personas y defina lo que para cada uno es el éxito.

Porque si, en últimas son esas cosas que no solamente soñamos, sino que queremos realizar y que no necesariamente deben ser iguales para todo el mundo. Pero… ¿Qué pasa si solo vemos esos grandes sueños y corremos a ellos desaforadamente?

El problema no radica en que corramos con ansias a cumplirlos, sino que no tengamos un proceso claro y establecido para realizarlos. Esto implicaría, ver un gran barranco y no poderlo atravesar.

Empecemos a vivir como si estuviéramos subiendo una escalera. Veamos ese sueño que tanto anhelamos al final de esta, y planteémonos metas, como si fueran escalones, pensando que deben ser claras y concretas, medibles, alcanzables, propias (no influenciadas por nadie) y con un tiempo específico. Cada vez que logremos subir o cumplir una, será una pequeña victoria que nos acercará a eso que tanto queremos.

Entonces, de esta manera no perderemos el ojo en el objetivo y no nos agobiaremos por cumplir eso que para cada uno es determinante para tener éxito.

SI LA VIDA TE DA LIMONES, HAZ LIMONADA


La vida nos está retando constantemente. Por ello, es normal que en el camino debamos hacer cosas que nos gustan y otras que no tanto, pero que si queremos llegar a ese estado o lugar que tanto deseamos, debemos ponernos una armadura y salir a enfrentar al mundo. El truco está en la actitud con la que tomemos las cosas, no siempre es fácil, pero es necesario encontrar aquello que nos hace levantarnos para lograrlo.

Aun cuando este es el escenario ideal, ¡No todos somos así! Existen tres tipos de personas cuando se trata de enfrentar un obstáculo, un reto o un fracaso:

  1. La victima: Siempre se pregunta ¿Por qué a mi? Vive pegado al pasado y culpa a otros por su situación. No reconoce su responsabilidad frente a las circunstancias, cree que él/ella está bien como es, por lo tanto, no tiene la capacidad de mejorar, ni de desarrollarse.
  2. Me da todo igual: Por encima pareciera no importarle, pero a la hora de la verdad, le importa y mucho, solo que no lo demuestra. Vive en una miseria divina constante, bajo el precepto de: “esto es lo que me mandaron, esto es lo que tengo que hacer”. A pesar de que hace las cosas, no ve el potencial de hacerlas, por lo tanto, no ve hacia donde puede ir.
  3. Esto no me va a quedar grande: Este tipo de personas se responsabiliza de los acontecimientos y de esta manera cuando debe enfrentar situaciones como las ya mencionadas, se hace tres preguntas: ¿Cuál es mi oportunidad de acción? ¿Cuál es mi aprendizaje? ¿Para qué estoy haciendo esto? Tiene una percepción positiva de la vida, sin importar las circunstancias y por eso: ¡si la vida le da limones, hace limonada!

¿Cuál de estas personas es usted? ¿Cuál quiere ser ahora?