BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO


“Buscar trabajo es un trabajo”, seguramente ha escuchado esta frase millones de veces e incluso podría ser de aquellos que en algún momento de su vida haya tenido que pasar por ahí, bien sea por un largo o corto periodo de tiempo. Pues bien, no es un proceso fácil, se requiere de paciencia, autorreflexión y conocimiento de sí mismo, para lograr pasar este momento de la vida, porque sí, es solo un momento. Muchos se deprimen y otros se dedican a descansar, pero lo que sí es cierto es que no todos lo tomamos de la misma manera, una vez nos quedamos sin trabajo.

Pero no nos podemos quedarnos eternamente ni deprimidos ni en estado de descanso, debemos volver a enfrentar el mundo, desempolvar nuestra hoja de vida, descubrir las nuevas formas de encontrar empleo y afrontar nuestra nueva situación, recuerde: ¡todo es cuestión de actitud!

Nuestro nuevo reto requiere de entrenarnos para las entrevistas, así que comencemos a hacer conciencia de estas. Analicémoslo por un momento: Haga memoria de las veces que ha ido a una entrevista de trabajo y le han dicho lo siguiente: “cuénteme una situación en la que se haya equivocado”. Estoy seguro de que previo a tener la cita con su entrevistador nunca se ha puesto a pensar en este tipo de situaciones detenidamente y por ende su respuesta ha sido prácticamente lo primero que se le vino a la cabeza.

Nosotros como candidatos tenemos el poder de decidir que mostramos de nosotros al momento de ser entrevistados, siendo 100% honestos y genuinos. Por eso, es muy importante prepararnos para la entrevista, analizar las posibles preguntas y respuestas de acuerdo con nuestra experiencia, de esta manera nuestro entrevistador tendrá las respuestas que nosotros queremos que tenga para conocernos.

Finalmente, no olvide que también es necesario:

  1. Leer muy bien la convocatoria y entender qué están pidiendo
  2. Buscar información sobre la empresa y el cargo
  3. Preguntar todo lo que tenga que saber sobre el cargo, en especial las funciones, responsabilidades y requisitos
  4. Buscar una red de contactos que le pueda hablar de la empresa o del cargo
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¿A QUIÉN O A QUIÉNES CONTRATAN LAS EMPRESAS?


Algunos podrían decir que a los recomendados o a los que están en la “rosca”, pero pensemos por un momento en los procesos de selección que se llevan a cabo de manera seria. Usualmente, se tiene un perfil establecido en el que están definidas: unas funciones, habilidades o competencias requeridas y sobre todo una alineación de la persona con la cultura de la empresa. Sin embargo, después de un proceso exhaustivo de entrevistas y pruebas, lo único que realmente demuestra que quien es seleccionado tiene el perfil para el cargo, es el desempeño de la persona una vez ya está contratada; no hay otra forma de ver la realidad más allá del papel y las percepciones.

Esto quiere decir que quien realiza la selección de personal y todas aquellas personas que entrevistan, se basan en la confianza y credibilidad del candidato, por eso como lo hablamos en el artículo anterior, debemos evitar el miedo y la ansiedad, nuestros mayores enemigos a la hora de estar en una entrevista.

Aun cuando haya personas especializadas en selección de personal y pruebas que demuestren sus capacidades, la mayoría de las veces quien toma la decisión final y definitiva no tiene la formación que le ayude a identificar al candidato idóneo (la entrevista tradicional tiene entre un 5 y un 20 por ciento de validación predictiva) y por ello es tan importante la seguridad que usted demuestre. Por otro lado, si usted asiste a una entrevista por competencias, tendrá la oportunidad de demostrar esas habilidades de la que habló (La entrevista por competencias tiene entre un 50 y un 60 por ciento de validación predictiva).

En conclusión, ¡todo es cuestión de actitud!

¿CÓMO LUZCO EN LA ENTREVISTA?


Según la RAE (Real Academia Española) la definición de entrevistas es: Conferencia de dos o más personas en un lugar determinado, para tratar o resolver un negocio, sencillo, ¿no? La simple definición suena fácil, pero cuando somos quienes tenemos que enfrentarla para ser seleccionados para un cargo, el significado de esta palabra cambia y en ocasiones radicalmente. Olvidamos que el entrevistador es quien debe ser nuestro protagonista y por ello es importante empezar a hablar en términos de los intereses de este; es aquí donde tenemos que mirar cómo lo logramos.

Primero, tener claro que el objetivo principal de una entrevista es clave: dar a conocer toda la información relevante de nosotros, que permita tomar una buena decisión, ¡Es igual que cuando salimos a una cita!, siempre mostramos lo mejor de nosotros, lo bonito, lo vendedor; analizamos a la persona con la que vamos a salir y prestamos atención para saber que le gusta. Igualmente funciona al momento de sentarnos con el entrevistador, con la única diferencia que usted puede prepararse por medio de herramientas adicionales:

  1. Lea muy bien la convocatoria y entienda qué están pidiendo
  2. Busque información sobre la empresa y el cargo
  3. Cuando lo llamen a entrevista, pregunte todo lo que tenga que saber sobre el cargo, en especial las funciones, responsabilidades y requisitos
  4. Busque una red de contactos que le pueda hablar de la empresa o del cargo

Pero como en toda cita, queremos gustar al otro y desafortunadamente a veces nos invaden el miedo y la ansiedad (nuestros mayores enemigos a la hora de estar en una entrevista), que no nos permite mostrar nuestra mejor versión. Por eso, si usted descubre que estas dos condiciones lo invaden al momento de la entrevista, le recomendamos lo siguiente:

  1. Respire, aprenda técnicas para ello
  2. Haga ejercicio, libere estrés
  3. Prepararse bien para la entrevista
  4. Entienda y acepte que usted le caerá bien a unos y no a otros

Simplemente, confié en usted, aprenda a aceptar que el seleccionar una persona para un cargo es un proceso que combina varios factores para los cuales usted puede estar preparado y aún así no asegura su contratación; alégrese de ir a cada proceso y aprenda de cada uno de ello, porque al final usted será seleccionado para el correcto.

¿QUÉ TENEMOS PARA OFRECER AL MUNDO?


Todos los días nos levantamos para ir a trabajar, algunos porque les gusta, otros porque les toca, pero indistintamente de la razón, sería interesante saber cuántas personas se han preguntado alguna vez: ¿Cuál es el valor agregado que ofrezco en mi trabajo?

Es una pregunta difícil, en cuanto esperamos que exista una necesidad en las empresas para que nos contraten, pero si lo miramos desde el punto de vista de un intrapreneur (emprendedor al interior de una empresa) o un emprendedor, encontraríamos que esta pregunta cobra un sentido diferente; nos hace reflexionar y darnos cuenta que nosotros mismos podemos mostrar esa utilidad o la necesidad que tienen las empresas de contratar un profesional como nosotros, o de hallar una necesidad en nuestra sociedad que pueda ser satisfecha si otorgamos ese bien o servicio.

Podemos crear una conexión real en el contexto en el que vivimos, es decir, mostrar para qué sirve nuestro trabajo y de esta manera encontrar las empresas o clientes que están dispuesto a pagarnos por ello.

En este punto, se trata ya no solo de haber encontrado lo que le apasiona y el talento que tiene, sino también de explorar y encontrar para qué sirve, a quién le puede servir, quién lo hace y cómo lo hace, aquello en lo que queremos desempeñarnos.

LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS


A veces pensamos que la carrera que escogimos y que finalmente estudiamos, definirá nuestro rumbo laboral. Pues le tengo noticias… ¡No necesariamente! Conozco matemáticos que ahora se dedican a la repostería, administradores que prefirieron ser fotógrafos, diseñadores gráficos que ahora son administradores e incluso ingenieros químicos que ahora son docentes en colegios. Así que lo que estudiemos es simplemente una profesión, pero no necesariamente una carrera.

En ocasiones nos dejamos llevar por lo que nos apasiona e incluso escogemos qué estudiar, basándonos en este único aspecto y como dijimos en el artículo anterior, nos esforzamos y sacrificamos por ello, pero no precisamente logramos los resultados que deseamos, y es así como nos frustramos.

Olvidamos que además de la pasión, es necesario tener talento para aquello que hemos escogido. Por eso, recuerde: “Sus experiencias y el conocimiento que tiene ya le han dado campo ganado”, devuélvase a tiempos más antiguos y lea “La Parábola de los talentos” (Mateo 25:14–30) . Conocernos y encontrar todas aquellas vivencias que han hecho de nosotros quienes somos ahora (sin importar en qué momento de su vida esté, ¡NUNCA es tarde!), nos dan la capacidad de descubrir nuestras competencias, sumado a esto, lo que hemos estudiado y la preparación que hemos tenido nos permiten descubrir nuestros talentos.

Todo empieza a ser como una melodía, empezará a encontrar las cosas que sabe hacer (conocimiento), aquello que puede hacer (competencias blandas) y usted qué es (sus valores); refuerce todo esto, preguntándole a su entorno y se sorprenderá de todas aquellas cosas de las cuales usted no sabía de usted mismo, o más bien no se había dado cuenta.

ESTÁ DE MODA SER FELIZ


Dentro del discurso moderno de todo coach siempre están las mismas palabras: “usted vino a ser feliz” o “haga lo que le hace feliz”. De esta manera, además de generar una presión y a la vez frustración constante de algo que en el fondo ya sabemos, se confunde la pasión con la felicidad.

Pero entonces… ¿Cuál es la diferencia entre felicidad y pasión? Por un lado, conciba que usted es un ser humano y que estar feliz constantemente no es algo que vaya a suceder. Todos somos diferentes y todos los días son distintos, por ello no podemos pretender tener siempre una sonrisa, a veces las emociones juegan con nosotros, sin que ello sea necesariamente malo o bueno o defina si algo nos hace o no felices. Una vez haya interiorizado esto, aparecerá un concepto aún más poderoso “la plenitud”, en donde entenderá porqué está feliz, triste o molesto, entre otros estados de ánimo.

Cuando logre interpretar de donde vienen sus emociones, descubrirá que en su vida hay cosas que no le gustan y otras que realmente le encantan, es ahí donde la palabra “pasión” que viene del latín Pasio (sufrimiento) cobra un significado. Entenderá el propósito para lo que hace y se esforzará por ello, sin importar los sacrificios que deba hacer para lograrlo, pero estoy seguro de que lo disfrutará tanto que deseará levantarse todos los días para hacerlo.

¿Alguna vez ha hecho algo que le guste tanto, que no le importe nada más que lo que está realizando? Si es así, ¡bienvenido, ha descubierto lo que le apasiona!

TODO POR UN PROPÓSITO


Cuando éramos pequeños, si alguien nos preguntaba qué queríamos ser cuando grandes, teníamos clara la respuesta: bombero, médico, profesora, etc; infinidad de profesiones que simplemente veíamos y anhelábamos desempeñar y que incluso, dentro de nuestros juegos las interpretábamos.

Sin embargo, una vez nos convertimos en adultos, pareciera que olvidáramos, aquello que de niño soñábamos. Hoy en día, es muy raro el caso de aquel que todos lo días se levanta pensando: Me encanta mi trabajo. La mayoría, al contrario, lucha contra el reloj y las cobijas e incluso algunos se deprimen desde el domingo a las 6 p.m., porque deben ir a trabajar al otro día; lo hacen simplemente por recibir una remuneración. Pero… ¿qué diferencia aquellas personas que se levantan con ánimo para ir a trabajar, de aquellas que ni siquiera quieren abrir los ojos? La respuesta es simple: trabajan en lo que les gusta, no en lo que les toca.

Cuando trabajamos por un propósito más allá del dinero (sin decir que el salario no es importante), nos esforzamos más, nos involucramos más y nos preocupamos por hacer las cosas lo mejor posible, no consideramos que sea un castigo o una obligación. Nos damos la oportunidad de destacarnos, de convertirnos en intrapreneur (emprendedores al interior de las empresas) o porque no en emprendedores; ¿Quién no quisiera tener la sensación de estar desarrollándose profesionalmente y además ofrecer un excelente servicio a la sociedad?

Todo lo anterior, suena maravilloso, pero estoy seguro de que ahora usted se estará preguntando: ¿Cómo puedo descubrir lo que me gusta? ¡Solo usted lo sabe! Sus experiencias y el conocimiento que tiene ya le han dado campo ganado, ahora es cuestión de que salir al mundo a descubrir. No sin antes, tener claros tres parámetros:  pasión, talento y servicio; sin ellos, esa exploración sería desordenada y sin sentido.